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Jesse León relata en libro su supervivencia al abuso sexual y discriminación

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Los Ángeles, 25 oct (EFE).- Jesse León no pensaba ser escritor, pero la necesidad de sacar a la luz uno de los lados más tenebrosos de EE.UU. lo llevó a contar sin reparos cómo logró transformar su vida al superar años de abusos sexuales, adición y discriminación, según dijo a EFE sobre su libro «No estoy roto».

«Quiero que mi historia y la de mi familia inspire a otros a poder superarse, que sea una voz de aliento, de esperanza y para que aprendan a luchar por sus derechos», dijo León, de 48 años, en entrevista telefónica desde San Diego (California), el lugar que lo vio nacer.

Recordar y hablar sobre algunos episodios de su vida aún generan en León «mucho dolor» y su voz se quiebra hasta el llanto. Sin embargo, su deseo de ayudar a otros para que no se «sientan solos» lo empujó a escribir su primera obra en la que asegura no «ocultó nada».

En estas memorias, que presenta en noviembre próximo, León cuenta descarnadamente el duro camino que recorrió al ser un niño pobre y discriminado, que logró salir de un «hoyo» de adiciones y graduarse de dos de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, la Universidad de California Berkeley y la Universidad de Harvard.

Hijo de inmigrantes mexicanos de origen indígena que llegaron a Estados Unidos en busca de un mejor futuro, León cuenta en su libro como la pobreza y la discriminación fueron las dos primeras barreras que encontró en la vida.

Aunque era un niño brillante y en la escuela pública reconocieron sus talentos, cuando lo enviaron a una escuela para niños avanzados sintió el rechazo. «Los niños gringos me gritaban wet back (espalda mojada), frijolero, y los profesores no hicieron nada», recuerda.

La discriminación no terminó con las esperanzas de León, que era llamado «Nerd». Pero todo eso cambió cuando a los once años el dueño de una tienda comenzó un abuso sexual que duraría años.

Explica que el miedo, la confusión y las amenazas de este hombre le hicieron regresar una y otra vez para que abusara de él. Este mismo hombre lo inició en el consumo de drogas y lo prostituyó.

León calcula que entre los 12 y los 14 años fue obligado a tener relaciones sexuales con más de 300 hombres.

Asegura que se sintió «muy solo». Nunca encontró el valor para decirle a su familia lo que pasaba, y cuando pensó que había encontrado ayuda el sistema también le falló.

Por varios años una psicóloga asignada por el estado lo atendió. «Nunca hizo realmente nada para ayudarme o ayudar a mi mamá a entender lo que me pasaba».

Sin poder acceder a una traductora por falta de dinero, León se vio obligado a ser el interprete entre la psicóloga y su mamá. «Eso es una gran carga que sufrimos los niños de familias migrantes pobres, nos volvemos la voz de los adultos en asuntos que no entendemos», lamenta.

«En mi libro siempre me pregunto si esto le hubiera ocurrido a un niño blanco o con recursos económicos tal vez las cosas hubieran sido distintas», comenta.

A sus 17 años, León había abandonado la escuela y había «tocado fondo». Estaba vivo de milagro.

Fue entonces que encontró a alguien que lo impulsó a entrar a un grupo de rehabilitación. Allí se dio cuenta que no era la única víctima que terminó refugiada en las drogas.

Gracias a un programa especial, a sus 18 años logró recuperar los años perdidos y graduarse de la preparatoria.

En ese momento tomó fuerza de su familia, de sus raíces indígenas. Recordó las palabras de su abuela, Mamá Lola: «Jesse, mijito, nosotros somos gente que pelea por la justicia. Nunca olvides eso».

Con esa inspiración comenzó a transformar su vida. Fue aceptado en Berkeley, y después pasó a hacer una maestría en Harvard. Escogió estudiar Políticas Públicas.

«Fui víctima de un sistema. Mi niño murió por falta de ayuda. Por eso quise hacer algo para tratar de cambiar esto», reflexiona.

León ha ocupado altos puestos gestionando programas de vivienda asequible alrededor del país. También se dedicó a la filantropía.

Volvió a California hace pocos años para acompañar a su «Ama» por un problema de salud. Al regresar al lugar que lo golpeó tanto decidió que debería hacer algo más.

«Dije voy escribir mi historia para enseñarle al mundo que incluso los jóvenes más descarriados, los más perdidos tenemos futuros si nos brindan una oportunidad», manifiesta.

«No estoy roto» («I’m Not Broken» en inglés) saldrá a la venta a principios de noviembre.

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